▪️ En Huelva, la producción de fresas se sustenta en un sistema laboral estructuralmente violento contra trabajadores migrantes, sobre todo mujeres marroquíes. Estudios y testimonios documentan un clima constante de humillación, amenazas, acoso y hasta violencia física y sexual. El aislamiento, la dependencia legal y la falta de supervisión son elementos clave que perpetúan la impunidad. Aunque se han presentado denuncias, como la del 2018, el sistema judicial suele archivar los casos. Expertos coinciden en que este modelo se basa en contrataciones que someten a los trabajadores a condiciones inhumanas, en beneficio del bajo costo de la producción europea de fresas..
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