23 julio 2019

Amar a la naturaleza como opción de vida y sustentabilidad

Foto: Pixabay.

Amar a la naturaleza no es negar la racionalidad, ni la información, ni la ciencia, ni la investigación sino resignificarla para aprender a inscribir sus resultados en la gestión sustentable del gran socioecosistema que es la tierra. Se trata de poner la vida en el centro de la reflexión y acción transformadora. Muy caro estamos pagando el hecho de haber puesto el mercado y el crecimiento económico como el centro de la civilización. Es hora de la gran transformación. Antes que sea demasiado tarde.

Por Rodrigo Arce Rojas*j

julio 2019.- Aunque en el pensamiento hegemónico sólo existe una forma de concebir las relaciones sociedad naturaleza, en nuestro mundo altamente diverso podemos encontrar una diversidad de ontologías o formas de concebir esta relación. La figura 1 muestra, de manera simplificada, las diversas formas de concebir la relación sociedad/humanidad-naturaleza.

Foto: Diversas formas de concebir la relación sociedad/humanidad-naturaleza

Foto: Diversas formas de concebir la relación sociedad/humanidad-naturaleza

Una primera concepción refiere al reconocimiento que la naturaleza y la sociedad/humanidad somos realidades totalmente distintas y separadas. Algunos atributos que nos harían diferentes, desde esta perspectiva, es que los seres humanos somos los únicos que tenemos dignidad, conciencia, juicio, entre otros. En esa mirada la naturaleza se ha hecho para nuestro dominio y uso. Bajo esta concepción cosificante e instrumental de la naturaleza justificamos su valor en la medida en que nos sea útil (recurso natural) y no hay problemas con explotarla porque ésa es su razón de ser. Si existe dolor y sufrimiento entre los animales y sensibilidad en las plantas son temas que no vienen al caso. La sintiencia sólo es aplicable a los seres humanos (de los que tienen más poder).

Una segunda perspectiva reconoce que los seres humanos somos en realidad holobiontes que quiere decir vivimos en comunidad simbiótica con bacterias que conforman el microbioma humano y que hace posible la vida (Basurto, 2019; Maldonado, 2018). Dicho en otras palabras somos ecosistemas caminantes donde la vida se hace posible gracias a las interacciones humanidad-bacterias.

La tercera perspectiva la podemos encontrar en pueblos indígenas donde señalan que los seres humanos se pueden convertir en plantas o animales y éstos en humanos y regresar a su forma original. Los curanderos que son los intermediarios entre el mundo humano y el mundo no humano son capaces de realizar esta transformación. Pero la explicación no se reduce a plantas y animales porque también puede involucrar a las montañas con capacidad de convertirse en seres humanos y secuestrar a personas.

La cuarta perspectiva nos dice que no existe naturaleza pues es una categoría inventada para los seres humanos y existe una continuidad entre naturaleza y cultura, entre naturaleza y sociedad. El término naturaleza se estaría utilizando entonces como una forma de negar la realidad socioecosistémica y la necesidad de formular alternativas socionaturales donde tenga cabida discusiones que vayan más allá incluso de las políticas convencionales (Swyngedouw, 2011).

Una quinta perspectiva señala al hecho de reconocer que siendo naturaleza y humanos a la vez, a veces se manifiesta plenamente nuestra humanidad, y otras veces nuestra condición de naturaleza. Estamos constituidos de los mismos elementos del cosmos por tanto de la naturaleza, formamos parte de los grandes ciclos biogeoquímicos, somos dependientes de las plantas para el oxígeno, somos dependientes de mares y bosques para la necesaria provisión hídrica de nuestros ciclos vitales pero a la vez tenemos capacidad de pensarnos, de revisar los impactos de nuestras decisiones.

Como hemos podido apreciar no existe una única manera de concebir las relaciones sociedad naturaleza y no se trata de imponer una cosmovisión ontológica sobre la otra sino de reconocer la interrelacionalidad de las ontologías y no pensar que sólo debe primar la que occidente ha institucionalizado con su lógica disyuntiva y reductiva.

Habría que preguntarse entonces cuáles han sido y son los impactos de una concepción de arrogancia antropocéntrica que nos ha llevado a una crisis global, donde la crisis climática es una de las manifestaciones, otras tienen que ver con la contaminación de suelos, aguas y el aire e incluso contaminación de valores que ha llevado a la corrupción institucionalizada. No podemos negar que aún dentro de una concepción instrumentalizante de la naturaleza se han hecho grandes avances para proteger a los ecosistemas pero más allá de justificaciones económicas lo importante es reconocer la importancia de los valores intrínsecos de la vida en cualquiera de sus manifestaciones.

El predominio de concepciones economicistas de la naturaleza ha llevado a que en buena cuenta le declaremos la guerra para que se imponga la civilización del fierro, del cemento, de la producción, la productividad, la competitividad. Desde esta perspectiva se ven a los bosques sea como área de explotación de sus recursos o como área de expansión de las inversiones "civilizatorias" que llevarán a que las áreas ociosas e improductivas de la Amazonía se incorporen a la maquinaria del progreso.

Esta versión economizada de la "sustentabilidad" provoca también que se baje la guardia de consideraciones sociales y ambientales en nombre del necesario crecimiento económico que según sus promotores permitirá llevar desarrollo a las poblaciones. Las preguntas ingenuas en este momento son ¿Desarrollo para quién? ¿Desarrollo a costa de qué? Desde esta perspectiva no es de extrañar entonces que movimientos críticos del modelo actual de desarrollo busquen alternativas que estén más acordes del reconocimiento de nuestra estrecha interrelación con la naturaleza.

Podremos revertir de alguna manera la situación actual de agresión a la naturaleza si es que recuperamos la ética del cuidado mutuo entre humanos y no humanos. Es aquí donde cobra real sentido y significación la propuesta de recuperar, incorporar, fortalecer e institucionalizar el amor a la naturaleza como condición de vida y sustentabilidad. Hablar de la compasión, la ternura y la empatía en nuestras relaciones sociedad-naturaleza no es quedarse en el romanticismo, en la utopía, en la ensoñación idealista o incluso en la ridiculez como seguramente algunos lo pensarán. Es ir a la esencia misma de nuestra existencia y la existencia de los seres humanos y no humanos presentes y futuros.

Amar a la naturaleza no es negar la racionalidad, ni la información, ni la ciencia, ni la investigación sino resignificarla para aprender a inscribir sus resultados en la gestión sustentable del gran socioecosistema que es la tierra, para aprender a vivir en los territorios reconociendo la estrecha interrelación entre los tangibles e intangibles, pasados, presentes y futuros que harán posible recuperar la dignidad de todos los seres vivos de la tierra. No es un antropocentrismo o un biocentrismo exacerbado, se trata simplemente de poner la vida en el centro de la reflexión y acción transformadora. Muy caro estamos pagando el hecho de haber puesto el mercado y el crecimiento económico como el centro de la civilización. Es hora de la gran transformación. Antes que sea demasiado tarde.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: rarcerojas@yahoo.es

Fuente https://www.servindi.org

Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España

El Informe del Ministerio para la Transición Ecológica contiene los resultados de 2018 de la calidad del aire en España que se notificarán a la Comisión Europea
Detalla la situación de las zonas con respecto a los valores legislados de dióxido de nitrógeno (NO2), partículas en suspensión (PM10) y ozono troposférico (O3)
En 2018 se han producido superaciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en la ciudad de Madrid, Corredor del Henares, Área Metropolitana de Barcelona y Granada y su área metropolitana, debidas en gran medida a las emisiones procedentes del tráfico rodado

El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) publica hoy en su página web el Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España correspondiente a los datos de 2018 que, en términos generales, muestra una ligera mejoría de todos los contaminantes legislados respecto al año 2017, aunque es menos significativa en dióxido de nitrógeno (NO2), partículas (PM10) y ozono (O3), muy nocivos para la salud y vinculados, en entornos metropolitanos, al tráfico rodado.

El informe de evaluación de la calidad del aire en España 2018 presenta los resultados que se notificarán a la Comisión Europea antes del 30 de septiembre de este año, detallando la situación de las zonas con respecto a los valores legislados. Su objetivo es dar una visión global de la calidad del aire, además de describir cómo se realiza su evaluación y gestión. Como novedad, en el informe se incluye un resumen climático del año evaluado con los datos elaborados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), y en los apartados específicos de cada red de control se incorporan los datos de la evaluación del ozono para la protección de la vegetación.

La evaluación de 2018 se realizó para los siguientes contaminantes: dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), óxidos de nitrógeno (NOx), partículas (PM10 y PM2,5), plomo (Pb), benceno (C6H6), monóxido de carbono (CO), ozono (O3), arsénico (As), cadmio (Cd), níquel (Ni) y benzo(a)pireno (B(a)P).

Además, se han llevado a cabo mediciones indicativas de las concentraciones de otros hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) distintos al B(a)P. Este tipo de compuestos orgánicos, que pueden llegar a ser perjudiciales para la salud, están asociados a procesos de combustión y a compuestos como el petróleo, el carbón o el alquitrán.

También se han medido –sin que se hayan registrado superaciones de los valores objetivo–los depósitos totales de arsénico, cadmio, mercurio, níquel, benzo(a)pireno y los demás hidrocarburos aromáticos policíclicos, así como los niveles de mercurio en aire ambiente y particulado.

LIGERA MEJORA RESPECTO A 2017

La situación de la calidad el aire en lo que se refiere al dióxido de nitrógeno (NO2) mejora ligeramente respecto a 2017, al disminuir el número de aglomeraciones urbanas que superan los valores legislados.

La normativa distingue entre dos tipos de superaciones: valor límite horario (concentración de más de 200 ug/m3 durante una hora) y valor límite anual (media anual de 40 ug/m3).

En concreto, en 2018, el valor límite horario solo se superó en la ciudad de Madrid, al igual que en 2017. El pasado año se alcanzaron 33 superaciones de este límite legal solo en la estación de plaza Elíptica, la que peores registros arroja de acumulación de NO2.

En lo que respecta al valor límite anual (VLA), se rebasó en cuatro zonas, tres menos que el año anterior. En 2018, las superaciones se han registrado en la ciudad de  Madrid, Corredor del Henares, área Metropolitana de Barcelona y Granada y su área metropolitana. Las concentraciones medias anuales alcanzadas en la peor estación situada dentro de cada zona fueron, respectivamente, 55, 41, 54 y 46 µg/m3, respectivamente.

Por otro lado, el informe también pone de manifiesto un descenso del número de zonas que superan el valor límite diario de partículas en suspensión (PM10): frente a las cinco zonas que rebasaron este tope legal en 2017, 2018 se cierre con la superación en un único punto, la localidad jienense de Villanueva del Arzobispo. Los datos de evaluación del valor límite anual también muestran una ligera mejoría, dado que en 2018 no se identifica ninguna zona con superaciones frente a los datos de 2017, donde sí se rebasó el límite legal en una zona, en Áviles.

En cuanto al ozono troposférico (O3), otro de los factores que más influyen en la calidad del aire, el informe muestra que en 2018 se siguieron registrando niveles elevados en zonas suburbanas o rurales, debido en gran medida a la alta insolación y a la emisión de sus precursores (principalmente NOx y compuestos orgánicos volátiles). La situación es muy similar a la de años anteriores, si bien se aprecia un mínimo descenso en el número de zonas que superan el valor objetivo para la protección de la salud respecto a 2017 (pasan de 36 a 35).

Con carácter general, los datos de contaminantes atmosféricos de 2019 registrados hasta la fecha, aunque aún no han sido validados por las administraciones responsables y a falta de que termine el año, muestran un empeoramiento en la calidad del aire, especialmente en el caso del NO2

CARTA DE LA COMISIÓN EUROPEA

En relación con estos resultados, el comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca de la Comisión Europea, Karmenu Vella, envió el pasado 9 de julio una carta a la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, trasladando su preocupación y solicitando un reforzamiento de las medidas de calidad del aire, dado que las superaciones de dióxido de nitrógeno (NO2), concentradas fundamentalmente en la ciudad de Madrid y el área metropolitana de Barcelona, continúan vulnerando los límites establecidos por la normativa europea.

En la carta, el comisario señala que es necesario adoptar medidas adicionales para hacer frente a las obligaciones en materia de calidad del aire y alcanzar el cumplimiento de los valores límite para el año 2020.

El ministerio puso el contenido de la misiva en conocimiento de las autoridades madrileñas y catalanas, a las que ha ofrecido su cooperación para la implementación de medidas adicionales a las ya existentes para que España cumpla los límites comunitarios en materia de calidad del aire, protegiendo así la salud pública y evitando que el país afronte una posible multa por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Todas las Administraciones, en el ámbito de sus competencias, están adoptando medidas para que los niveles de contaminación del aire se sitúen por debajo de los valores límite establecidos por la legislación, pero deben intensificarse para que en el menor tiempo posible los ciudadanos puedan disfrutar de la mejor calidad del aire posible.

La mejora de la calidad del aire es un tema prioritario en la agenda del Gobierno de España. Actualmente, se está trabajando en la elaboración de un Programa de Control de la Contaminación Atmosférica que permitirá alcanzar reducciones de emisiones de NO2, respecto al año 2005, en al menos un 41% en 2020 y un 62% en 2030.

El informe completo está disponible en este enlace

Fuente MITECO

La reserva hidráulica española se encuentra al 52,3 por ciento de su capacidad 23/07/2019

Actualmente la reserva hidráulica es de 29.342 hectómetros cúbicos

La reserva hidráulica española está al 52,3 por ciento de su capacidad total. Los embalses almacenan actualmente 29.342 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, disminuyendo en la última en 839 hectómetros cúbicos (el 1,5 % de la capacidad total de los embalses).

La reserva por ámbitos es la siguiente:

Cantábrico Oriental se encuentra al 80,8%       

Cantábrico Occidental al 79,9%

Miño-Sil al 73,2%

Galicia Costa al 81,9%

Cuencas internas del País Vasco al 81,0%

Duero al 57,9%

Tajo al 44,8%

Guadiana al 44,7%

Tinto, Odiel y Piedras al 73,4%

Guadalete-Barbate al 54,7%

Guadalquivir al 43,7%

Cuenca Mediterránea Andaluza al 58,3%

Segura al 26,1% 

Júcar al 35,8%

Ebro al 69,7%

Cuencas internas de Cataluña al 75,5%

Las precipitaciones han sido escasas en toda España. La máxima se ha producido en Soria con 13,4 mm (13,4 l/m²).

Fuente MITECO

Los animales no logran adaptarse a la velocidad del cambio climático

El carbonero común es una de las especies analizadas./ Bernard Castelein 

En la fauna, la respuesta más común al cambio climático es un cambio fenológico en eventos biológicos como la hibernación, la reproducción o las migraciones

Los datos analizados incluyen especies de aves abundantes y comunes, que hasta ahora se creía que respondían bien al cambio climático

El cambio climático es una amenaza para las especies de animales, y las extinciones pueden impactar en la salud de los ecosistemas. Un equipo internacional de científicos, con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha evaluado más de 10.000 artículos científicos que relacionan los cambios en el clima de los últimos años con las posibles variaciones en los rasgos fenológicos (cambios en los ciclos biológicos) y morfológicos de las especies.

El trabajo, que se publica hoy en la revista Nature Communications, indica que la adaptación de los animales al cambio climático no se da en muchos casos y que los cambios son generalmente insuficientes para hacer frente al vertiginoso ritmo de aumento de las temperaturas.  

En la fauna, la respuesta más común al cambio climático es un cambio fenológico en eventos biológicos como la hibernación, la reproducción o las migraciones. Las alteraciones en el tamaño y la masa corporales y en otros rasgos morfológicos también se han asociado generalmente al cambio climático. No obstante, como confirma ahora este estudio, no muestran un patrón sistemático.  

Tras revisar la literatura científica existente, los investigadores comprobaron si los cambios en los rasgos observados estaban asociados a una mayor supervivencia o a un aumento en el número de la descendencia. Una combinación de técnicas de metaanálisis y análisis de selección sobre rasgos del fenotipo mostró que "existe una selección consistente hacia una reproducción más temprana, lo que no supone una ventaja adaptativa", recalcan los autores. 

Una respuesta adaptativa incompleta 

"Nuestro trabajo se ha centrado en las aves porque los datos en otros grupos eran escasos. Demostramos que, en las regiones templadas, las temperaturas en aumento están asociadas a variaciones en la cronología de los eventos biológicos. En concreto, estos eventos se adelantan en el tiempo", indica la primera firmante del trabajo, la investigadora Viktoriia Radchuk, del Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research (Alemania). 

"La existencia de una respuesta adaptativa incompleta como la detectada sugiere que el cambio global estaría amenazando seriamente la persistencia de las especies", asegura el investigador del CSIC, Jesús Miguel Avilés, de la Estación Experimental de Zonas Áridas, que ha participado en el estudio. 

Más preocupante aún es el hecho de que los datos analizados incluyan especies de aves abundantes y comunes como el carbonero común (Parus major), el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) y la urraca común (Pica pica), que hasta ahora se creía que respondían relativamente bien al cambio climático. 

"Una aplicación práctica que se deriva de este estudio es la necesidad de llevar cabo análisis de selección de este tipo para identificar el riesgo real de extinción de las especies", agrega Avilés. Faltaría analizar, por tanto, las respuestas adaptativas que realizan especies raras o amenazadas porque es probable que estas sean todavía más limitadas y que la persistencia de sus poblaciones resulte afectada. 

Los científicos esperan que sus resultados y la compilación de los datos sirvan para impulsar estudios que profundicen en la resiliencia de las poblaciones de animales ante el cambio global y contribuyan a mejorar las predicciones. De este modo, se podrá orientar las futuras acciones sobre conservación de la fauna. 

Referencia bibliográfica:

Radchuk V et. Al. "Adaptive responses of animals to climate change are most likely insufficient". Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-019-10924-4

Fuente: CSIC

Las diatomeas marinas sincronizan su hundimiento para encontrar pareja

Diatomea 'Pseudo-nitzschia australis obtenida mediante microscopía electrónica./ IMEDEA-CSIC

Estas algas microscópicas son clave en el secuestro de dióxido de carbono y su transporte hacia aguas profundas
Fecha de noticia

Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado experimentalmente el proceso de emparejamiento de las algas diatomeas, microorganismos clave en la fijación de dióxido de carbono (CO2) y su transporte hacia las zonas profundas del océano. Las conclusiones del trabajo, publicado en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), ayudarán a entender mejor cómo funciona la "bomba biológica" en el océano y a prevenir intoxicaciones por ácido domoico, una neurotoxina producida por algunas especies de diatomeas.

Las diatomeas, algas microscópicas unicelulares fotosintéticas, son capaces de secuestrar cerca de la mitad del dióxido de carbono que absorbe el océano. Transportan el carbono desde la atmósfera hacia las aguas profundas y los sedimentos oceánicos, un proceso denominado "bomba biológica" con el que contribuyen a regular el clima de la Tierra. Se cree además que generan una quinta parte del oxígeno que respiramos.

"Las diatomeas son unas microalgas presentes en casi todos los sistemas acuáticos. Se reproducen comúnmente por clonación generando grades proliferaciones de individuos, Sin embargo, eventualmente necesitan recurrir al sexo para asegurar su subsistencia, sobre todo, a largo plazo", explica el investigador del CSIC Gotzon Basterretxea, que trabaja en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (un centro mixto del CSIC y la Universitat de les Illes Balears).

Un "viaje" sincronizado

Las diatomeas pennadas, caracterizadas por su forma oblonga, no producen gametos con motilidad, sino que necesitan emparejarse físicamente con individuos de tamaño similar. El mecanismo que utilizan para emparejarse en el océano era desconocido hasta ahora.   

"Hemos descubierto que las diatomeas empiezan alineándose en vertical en su hundimiento desde las turbulentas aguas superficiales hacia ambientes más estables. Durante este viaje, los individuos se seleccionan unos a otros por tamaño y densidad. Además, el hundimiento colectivo genera inestabilidades hidrodinámicas que acaban favoreciendo el emparejamiento celular entre individuos que son compatibles", explica Basterretxea.

Como este proceso depende de la abundancia de las células, es más efectivo cuando el hundimiento de la población está sincronizado, un fenómeno común en los blooms o proliferaciones de diatomeas. "Que finalmente las parejas que se formen interaccionen sexualmente o no depende de cuestiones fisiológicas aún por determinar", agrega el investigador del CSIC.

Algunos géneros de diatomeas (es el caso de Pseudo-nitzschia) producen una toxina denominada ácido domoico que puede afectar a la fauna y, a través del consumo de pescado y marisco, llegar a los humanos. "Entender los factores que regulan la dinámica de las diatomeas pennadas es importante biogeoquímica y socialmente. A partir de cultivos de laboratorio, se sabía que la fase sexual era necesaria para la subsistencia de la población, pero no se conocía cómo y en qué condiciones ocurría en el océano", agrega el investigador del CSIC.

Alda Ólafsson

 Fuente CSIC



22 julio 2019

¿Son seguros los alimentos de los huertos urbanos?

Huerto urbano Villa Rosa de la Rehdmad que se ofreció a colaborar en el estudio. / Miguel Izquierdo

De forma general, no existe riesgo para la mayoría de la población, aunque los investigadores piden aumentar el nivel de detalle de los análisis  

También sería necesario realizar análisis probabilísticos que consideren los hábitos y características poblacionales

(SINC) Un equipo de expertos, de la ETSI de Minas y Energía de la UPM, ha conseguido evaluar el riesgo para la salud humana de los usuarios de los huertos urbanos gracias a una rutina de cálculo de elaboración propia, denominada EnviroPRA, de acceso libre y gratuito.

Los investigadores han optimizado modelos, mediante el análisis probabilístico, y han demostrado que la población de usuarios de los huertos urbanos en Madrid tiene un nivel de exposición a contaminantes suficientemente bajo como para no superar los umbrales de riesgo para su salud.

La agricultura urbana ha resurgido durante los últimos años a nivel global. Esta actividad contribuye a la consecución de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU para el 2030. Entre ellos, lograr la seguridad alimentaria y promover la agricultura sostenible, garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles y adoptar medidas para combatir el cambio climático.

Suelos contaminados

Por tanto, los huertos urbanos podrían ayudar a que las ciudades sean más autosuficientes. Sin embargo, estos espacios se ubican en emplazamientos urbanos, sobre suelos que frecuentemente se encuentran contaminados debido a actividades antrópicas pasadas y presentes.

"Por este motivo, podría existir un riesgo potencial para la salud humana para los usuarios de estos huertos, asociado al trabajo directo en estas tierras o indirectamente a través del consumo de los alimentos procedentes de ellos" indica Miguel Izquierdo, investigador de la UPM experto en este tipo de estudios.

En un trabajo inicial, realizado por el grupo de investigación PROMEDIAM de la UPM, se constató que, de forma general, no existía riesgo para la mayoría de la población, salvo en el caso extremo de un escenario infantil en el que los niños usasen los huertos como áreas recreativas y toda su alimentación proviniera exclusivamente de productos cultivados sobre suelos contaminados.

No obstante, los criterios considerados en esta evaluación de riesgos eran muy conservadores, lo que justifica, en base a los criterios de la Agencia para la Protección Ambiental de Estados Unidos, la necesidad de aumentar el nivel de detalle del análisis de riesgos, realizando un análisis probabilístico que considere los hábitos de uso y características de la población local (estos parámetros pueden variar mucho entre distintas poblaciones).

"El objetivo de  nuestra investigación fue recopilar datos específicos de la población, así como determinar los factores de acumulación de los contaminantes en las hortalizas, con el fin de incorporar estos parámetros y realizar una evaluación de riesgos más refinada que la anterior" señala Fernando Barrio, otro de los autores.

Análisis probabilístico

El análisis probabilístico de riesgos se llevó a cabo mediante EnviroPRA. Para alimentar el modelo se obtuvieron datos de concentraciones de elementos traza en suelos y lechugas cultivadas en huertos de la Comunidad de Madrid, así como datos sobre los hábitos y características de sus usuarios. 

El uso de datos específicos de la población local arrojó unos índices de riesgo considerablemente menores que los obtenidos con valores genéricos, que se vieron aún más reducidos mediante la estimación probabilística. Las variables que estadísticamente más condicionaron este resultado fueron la frecuencia de visitas y el consumo de hortalizas procedentes de los huertos.

Esto pone de relieve que los parámetros de exposición estándar y los niveles genéricos de referencia para uso agrícola no son los más adecuados para establecer las concentraciones límite indicativas de contaminantes en los huertos urbanos, ya que los hábitos de uso de estos espacios varían mucho de una localidad a otra.

"Esta investigación resulta de interés para la administración y las consultorías medioambientales, ya que permite optimizar la gestión de los presupuestos destinada a la remediación de emplazamientos contaminados" comenta Izquierdo. "Los resultados obtenidos nos permiten afirmar que los huertos urbanos podrían ayudar a que las ciudades sean más autosuficientes, pudiendo promover una economía circular y sostenible, y fomentar la incorporación de la naturaleza al paisaje urbano" concluye el grupo de investigación.

Este estudio ha sido posible gracias a la financiación de la Comunidad de Madrid, por medio de los programas CARESOILy del Proyecto CAREDENSE y la colaboración de la Red de huertos urbanos comunitarios de la Comunidad de Madrid (Rehdmad).

Referencia bibliográfica:

F. Barrio-Parra, M. Izquierdo-Díaz, A. Dominguez-Castillo, R. Medina, E. De Miguel. Human-health probabilistic risk assessment: the role of exposure factors in an urban garden scenario. Landscape and Urban Planning  (2019).

Fuente: Universidad Politécnica de Madrid

Animales salvajes: un reclamo turístico con un lado oscuro y cruel

En Oslob, en la isla filipina de Cebu, los tiburones ballena son alimentados para que los turistas naden junto a ellos. / © Adobe Stock

Crear conciencia sobre el uso de seres vivos en la industria del turismo es el primer paso hacia la justicia para los animales

Los científicos han percibido un cambio en la conducta natural de los tiburones alimentados por turistas

Acercarse demasiado a los animales puede interrumpir sus comportamientos naturales de alimentación, apareamiento y limpieza

Las redes sociales se han convertido en una poderosa plataforma para el activismo contra la caza de trofeos en los últimos años

La existencia de los animales debería dejar de estar relacionada con el aumento del atractivo y potencial económico de un destino

Por: Adeline Marcos (Periodistaespecializada en medio ambiente. Redactora del área de ciencias naturales en SINC)

De vacaciones en Tailandia en el año 2014, la investigadora canadiense Valérie Sheppard y su marido acabaron, por culpa de un malentendido con su guía, en el Namuang Safari Park en la isla Koh Samui, un parque donde se pueden contemplar cataratas, montar en quad, ver un show de animales salvajes o dar un paseo a lomos de un elefante asiático.

Lejos de disfrutar de la visita, Sheppard se sintió consternada e indignada por la lamentable situación de los animales. Elefantes encadenados, maltratados y enclaustrados es lo que se encuentran en realidad los turistas atraídos por el supuesto exotismo del lugar.

Al regresar a Canadá, la científica emprendió una campaña enviando cartas al propietario del centro turístico que organizó el recorrido, a organizaciones de bienestar animale incluso al rey de Tailandia. "No recibí respuesta", explica a Sinc Sheppard, profesora en la Escuela de Turismo y Hospitalidad de la Universidade Europeia de Lisboa (Portugal).

La canadiense lleva desde la década de 1990 estudiando la ética en el turismo, un interés que ha derivado de manera progresiva en la ética animal en este sector, animada por el investigador David Fennell. La experta quiere que cambie el comportamiento de la industria turística hacia los animales. "Crear conciencia sobre el uso de seres vivos en y por la industria del turismo es el primer paso hacia la justicia para los animales", asevera.

A pesar de sus esfuerzos, la investigadora no consiguió parar el maltrato animal en el centro tailandés, donde las condiciones de los animales se mantienen aparentemente sin cambios desde hace años. Así lo demuestran las decenas de comentarios en internet sobre este parque, en los que se deja patente la crueldad. "Los turistas hasta el día de hoy continúan denunciando el trato inhumano que presencian", comenta la científica.

Este no es más que un ejemplo de cómo los animales salvajes son utilizados para promover el turismo. Ya no es suficiente con fotografiar al animal, respetando su espacio y su hábitat, el turista se adentra en su vida alimentándolo o tocándolo, y, en algunas ocasiones, paga por acabar con ella.

Elefante asiático en santuario

Unos turistas interactúan con un elefante asiático en el Karen Elephant Sanctuary en Chiangmai (Tailandia). En este centro no está permitido subir sobre los animales. / Ángel Montesinos

No basta con ver a un tiburón ballena

No muy lejos de Tailandia, otra práctica turística está siendo cada vez más rentable: la de alimentar a los tiburones. Estas actividades recaudan unos 314 millones de dólares al año. En el caso de los tiburones ballena(Rhincodon typus), clasificados como en peligro de extinción y cuyas poblaciones en el Indopacífico han sufrido una disminución del 63 % en las últimas tres generaciones, los turistas interactúan con ellos alimentándolos a mano en su viaje a Cenderwasih Bay o Gorontalo en Indonesia.

Este tipo de encuentros, bajo la calificación de ecoturismo, es la alternativa que los locales han encontrado para dejar de pescar al mayor de los peces. Sin embargo, aunque viajeros y oriundos quedan satisfechos –los unos por la experiencia y los otros por los ingresos económicos–, el peor parado sigue siendo el animal.

Los científicos han percibido un cambio en el comportamiento natural de los tiburones alimentados por turistas, sobre todo en otras zonas como Oslob, en la isla filipina de Cebu, considerado el sitio de turismo de la vida salvaje más visitado del mundo, con 250.000 visitantes cada año.

"Las actividades humanas siempre deben evitar cambiar el comportamiento natural", comenta a Sinc el equipo de científicos que ha analizado por primera vez la conducta de los tiburones ballena en Filipinas, donde existe una gran presión humana y los turistas se acercan a menos de dos metros de los peces.

Según los expertos, alimentar a los animales para aumentar o mejorar los avistamientos es una práctica controvertida, en especial porque no se evalúa el impacto en el comportamiento del animal a largo plazo.

Por ello, durante tres años, los científicos de la Deakin University en Australia observaron las interacciones entre turistas y tiburones en la isla de Cebu. Sus conclusiones muestran que los peces asocian automáticamente este lugar con comida, lo que ha provocado que algunos individuos se hayan acostumbrado a la perturbación turística. De los 208 tiburones ballena identificados, una pequeña porción permaneció más de lo debido en la zona y otra se hizo residente.

"Esto es preocupante porque la residencia prolongada o permanente en el sitio donde son alimentados puede reducir la eficiencia del forrajeo, alterar las distribuciones de estos peces y conducir a la dependencia alimentaria en etapas posteriores de su vida", indican los científicos, para quienes aún es necesario conocer los efectos de este turismo en la condición corporal del animal y en sus tasas de crecimiento por el tipo de alimentación que reciben.

Vista aérea del turismo con tiburones ballena

Vista área de la zona donde las embarcaciones llenas de turistas se juntan para alimentar a los tiburones ballena. / © Adobe Stock

Conductas alteradas de las rayas

Esta misma situación se repite con las mantarrayas (Mobula alfrech), cuyo estado es vulnerable, con las que los viajeros se hacen fotografías mientras hacen snorkel o buceo submarino. "Acercarse demasiado a los animales puede interrumpir sus comportamientos naturales de alimentación, apareamiento y acicalado. Un aumento de los buzos en el agua incrementa la posibilidad de perturbaciones", asegura a Sinc Elitza Germanov, investigadora en la Universidad de Murdoch en Australia.

En un estudio, la científica, junto a su equipo, ha estudiado entre el año 2012 y el 2018 la resiliencia de estos animales en un área marina protegida indonesia, llamada Nusa Penida, en la que se han identificado 624 rayas a lo largo de los seis años de investigación.  

Según los biólogos, el principal problema de estas interacciones entre rayas y turistas es el tráfico de barcos en zonas donde los animales se alimentan y se reproducen. "El tráfico marino, especialmente en los sitios de alimentación –ya que las mantarrayas se alimentan en aguas superficiales–, puede provocar lesiones graves", alerta la científica.

En este sentido, los expertos exigen que se cumplan los códigos de conducta de los tours operadores y que se tenga en consideración la capacidad de cada barca y el número de bañistas para evitar alteraciones en las mantarrayas. "Se podrían considerar los cierres estacionales de arrecifes o la reducción de embarcaciones que operan durante los tiempos de reproducción de estos animales", propone a Sinc Germanov.

Mantarrayas

Cada vez más personas buscan experiencias con animales salvajes en sus vacaciones. Tocar y nadar junto a mantarrayas es una de ellas. / © Adobe Stock

La cabeza de un león por 44.500 €

En tierra firme, existen otros lugares donde los animales son el mayor reclamo turístico, hasta el punto de convertirse en trofeos. En varios países sudafricanos, no muy lejos de donde se realizan safaris fotográficos, los turistas –en general, hombres occidentales de mediana edad– disparan con otro tipo de objetivo.

Cuanto más en peligro está una especie, más deseada es como trofeo. También buscan características únicas como una rara melena negra en un león

"En muchos países del mundo la caza de trofeos es legal y es un gran negocio", confiesa a Sinc Muchazondida Mkono, investigadora en la Universidad de Queensland en Australia. Las cabezas de leones, rinocerontes, jirafas y elefantes, entre otros grandes y carismáticos mamíferos africanos, son los principales atractivos turísticos. Y generan unos ingresos anuales de unos 200 millones de dólares americanos en África.

"Cuanto más en peligro está una especie o más rara es, más cazadores la quieren como trofeo. También suelen buscar características únicas de su 'premio', como por ejemplo, una rara melena negra en un león", asegura Mkono. Una vez obtenidos los permisos –que suelen costar decenas de miles de dólares–, nada se interpone entre el cazador y su presa. Por unos 50.000 dólares americanos (44.500 euros) el turista abate a un león.

En la mayoría de los países sudafricanos esta práctica es legal y está regulada a través de cuotas, con límites cuantitativos en la caza. En ellas, también se puede especificar la edad de los animales asesinados, la zona geográfica donde son capturados, e incluso el método de caza. En general suelen utilizarse rifles, ya que "la caza con arco suele ser ilegal", señala la científica.

A la caza salvaje, se unen, además, las 'granjas' de animales salvajes, criados en cautividad para el mercado cinegético. Estos criaderos, que se han convertido en un gran negocio, no solo permiten que los turistas acaricien a las crías de león, sino que también fomentan la caza 'enlatada' de los ejemplares adultos. Esto ocurre en Sudáfrica, Zimbabwe y Namibia.

"La caza enlatada se ha enfrentado a críticas intensas en los últimos años. También hay un fuerte movimiento contra la caza de trofeos de manera más amplia", señala la experta que ha analizado el papel de las redes sociales en la denuncia a estas prácticas.

"Las redes sociales se han convertido en una poderosa plataforma para el activismo contra la caza de trofeos en los últimos años", informa la científica, que pone como ejemplo el uso de Facebook para nombrar y avergonzar a los cazadores. Los usuarios difunden los mensajes y crean conciencia con iniciativas a favor del bienestar animal, pero el problema de base perdura: el turista no siempre tiene conciencia medioambiental.

Ofertas de caza

Ofertas de caza de animales salvajes en una web africana. / Africahunting.com

Turistas bajo lupa

De viaje en el extranjero, lejos de casa, los viajeros no mantienen los códigos éticos y consideran ciertas experiencias como un "placer culpable". ¿Son realmente conscientes del impacto que causan en la vida salvaje? "Creo que lo son, en su mayor parte, pero muchos están más preocupados por ellos mismos, tanto que ponen sus propios intereses por encima de los de los animales", señala a Sinc la investigadora Valérie Sheppard.

La industria del turismo lleva desde hace años evolucionado y adoptando políticas relacionadas con el bienestar animal, según Sheppard que ha revisado junto a David Fennell 123 políticas turísticas de 73 países diferentes. Mientras que en los años 90, estas estaban más centradas en la economía, en los últimos años la tendencia es hacia una protección de los entornos naturales.

Sin embargo, aunque los actividades turísticas tienden a inclinarse más hacia los safaris fotográficos que a la caza, los viajeros siguen sin diferenciar cuándo pueden interactuar con los animales, y en algunos casos se frustran cuando los avistamientos no son suficientes.

"Lo que nos pareció interesante y desconcertante a la vez es que muchas de las reseñas publicadas por los turistas en TripAdvisor lamentaron el hecho de que no había más oportunidades de ver más animales en uno de los santuarios que estamos estudiando", recalca Sheppard. Para la científica, es importante "educar" a los visitantes. "Los animales no son y no deberían ser una exhibición para ellos", destaca.

La sociedad está, no obstante, ejerciendo cierta presión en la industria de recreación animal, pidiendo prácticas más éticas y humanas. "Se está haciendo más ruido con el bienestar animal y ahora le toca a la industria responder a esas preocupaciones, si quiere sobrevivir a largo plazo", apunta a Sinc Muchazondida Mkono.

De hecho, a través del turismo también se puede promover la conservación. Para la científica Elitza Germanov, las interacciones humanas y animales pueden servir para aumentar la conciencia sobre temas clave de conservación, conectar al público y despertar la empatía.

"El turismo, como la mayoría de las cosas, tiene límites aceptables antes de convertirse en una carga para la naturaleza, la infraestructura y las comunidades circundantes. Es importante que reconozcamos estos límites lo antes posible, como nos lo han enseñado ejemplos recientes en Filipinas (Boracay) y Tailandia (Isla Phi Phi). Esto es aún más importante cuando se trata de especies amenazadas", subraya a Sinc Germanov.

A pesar de la creciente preocupación sobre la fauna salvaje en los lugares turísticos, los científicos coinciden en que nada será del todo efectivo hasta que los animales dejen de considerarse partes interesadas de la industria del turismo. Para lograrlo, su existencia debería dejar de estar relacionada con el aumento del atractivo y el potencial económico de un destino.

Adeline Marcos

Periodista especializada en medio ambiente. Redactora del área de ciencias naturales en SINC

Fuente: SINC

21 julio 2019

“Es nuestra forma de vivir la que conserva”

Foto: Forest Peoples Programme

A pesar que se publicó en noviembre de 2017 compartimos un interesante artículo del Forest Peoples Programme sobre los modelos jurídicos para la conservación. En este se argumenta –en base al análisis de diversas experiencias en Australia, Tanzania, Guyana, Brasil y Canadá– que la conservación basada en los derechos es una alternativa realista y preferible porque implica una biodiversidad y una supervivencia cultural que se sostienen mutuamente.

"Es nuestra forma de vivir la que conserva": modelos jurídicos para la conservación basada en los derechos*

Por Tom Lomax y Athene Dilke**

Para muchos un parque nacional sigue siendo un espacio natural libre de la presencia humana como en el modelo de Yellowstone: "áreas donde la Tierra y su comunidad viviente esté libre de la influencia del hombre, y donde el propio hombre sea un visitante que no permanezca", según las palabras de la Ley de Áreas Silvestres de Estados Unidos de 1964(I).

Los Shoshone, Niimíipu, Absaroka y otros que vivieron en Yellowstone y sus alrededores durante miles de años, probablemente no se habrían considerado a sí mismos meros visitantes y habrían visto un paisaje rico en significado cultural y presencia humana(II).

Se podría decir que las percepciones del público no han cambiado mucho en 150 años desde que se concibió este modelo de "conservación fortaleza" en los años 70 y posteriormente se exportó por todo el planeta da la mano del colonialismo, que invariablemente proporcionó los medios para reproducirlo, lo cual se aprecia claramente en la prevalencia de la conservación fortaleza en todos los continentes del mundo.

El derecho internacional que rigen los pueblos y la conservación ha sido uno de los heraldos de un cambio de paradigma hacia un modelo de conservación basado en los derechos.

El derecho internacional de los derechos humanos(III), respaldado por el derecho internacional de medio ambiente(IV), establece que los pueblos indígenas y las comunidades conectadas a la tierra de manera similar tienen derecho a poseer colectivamente y controlar efectivamente las tierras y los recursos naturales que tradicionalmente hayan ocupado, poseído, utilizado o adquirido, incluido el derecho a la restitución de las tierras de las que hayan sido desalojados o excluidos con el fin de crear zonas protegidas para la conservación del medio ambiente.

En la reciente sentencia de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos en el caso de los Ogiek del complejo forestal Mau de Kenia, dicha Corte reafirmó que cualquier "injerencia en los derechos y libertades garantizados en la Carta será necesario y proporcional al interés legítimo que se persiga con tal injerencia" (V).

Después llega a la conclusión de que el Estado keniano no había justificado su alegación de que el pueblo Ogiek era "adverso al medio ambiente", y que la supuesta razón de preservar el medio ambiente natural no puede constituir una justificación legítima para la injerencia (del Estado keniano) en el ejercicio de los derechos culturales de los Ogiek por parte de estos(VI).

La ciencia de la conservación ha demostrado que los resultados ambientales en zonas protegidas por sus habitantes tradicionales, lejos de ser adversos, son a menudo mejores que los de las zonas protegidas en las que se ha eliminado toda presencia humana(VII).

Demostrar que un enfoque de la conservación basado en los derechos es viable, no solo correcto, es un paso necesario para ganar el debate político y avanzar en la práctica, no solo en la política y la retórica. Por eso el resto de este artículo tiene la finalidad de proporcionar un recorrido rápido por modelos jurídicos de conservación basados en los derechos que han sido probados y acreditados en Australia, Tanzania, Guyana, Brasil y Canadá(VIII).

Un modelo probado en Australia

Un modelo probado en Australia combina el reconocimiento de que la tierra pertenece a los aborígenes con una gestión conjunta con el Estado(IX). Un ejemplo de ello es el Parque Nacional Garig Gunak Barlu (GGBNP por sus siglas en inglés) en el Territorio del Norte de Australia que comprende las tierras ancestrales del pueblo Iwaidja.

El GGBNP está gestionado por una junta integrada por el mismo número de propietarios aborígenes tradicionales que de representantes del Gobierno del Territorio del Norte(X), aunque los propietarios aborígenes tienen el voto de calidad debido a que el presidente debe ser aborigen(XI).

El Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta y el Parque Nacional Kakadu son variaciones de este ejemplo cuyo título de dominio absoluto está en manos de los propietarios tradicionales Anangu a cambio de un contrato de arrendamiento al Gobierno australiano, que es quien, en principio, gestiona el parque en colaboración con los Anangu.

El hecho de que las relaciones desiguales de poder y las duras exigencias burocráticas hayan significado en la práctica que el Estado domina los acuerdos de gestión conjunta en Australia en detrimento de la libre determinación de los aborígenes es motivo de preocupación.

Un ejemplo es el problema de que se permita que los turistas suban a la roca Uluru a pesar de los aborígenes han pedido que no se les permita(XII).

Tanzania y la propiedad comunal

En África, Tanzania se ha convertido en un ejemplo emblemático de la propiedad comunal de la tierra y la gestión comunal de los bosques, tras años de empoderamiento de las comunidades y de la ratificación de la Ley de Tierras y la Ley de Tierras de las Aldeas en 1999.

Ahora casi el 70 % de Tanzania se compone de tierras de las aldeas, cuyos derechos territoriales consuetudinarios son reconocidos [independientemente de que estén registradas oficialmente o no(XIII)].

(XIV) Eso ha permitido la protección de numerosos ecosistemas diferentes, entre ellos zonas comunes dentro de los bosques y tierras pantanosas que pueden ser designadas tierras de las aldeas.

(XV)Tanto investigadores independientes como expertos gubernamentales han llegado a la conclusión de que los bosques tanzanos gestionados por comunidades crecen mejor y presentan niveles más bajos de perturbación que los bosques no gestionados por comunidades(XVI).

La propiedad de las tierras de las aldeas ayuda a evitar que, por ejemplo, industrias extractivas ocupen las tierras, y empodera a las comunidades para desarrollar sus propios sistemas de utilización sostenible(XVII).

Sin embargo, ha habido casos de comunidades que han sido presionadas para que cedieran sus derechos territoriales debido a interés de los inversores(XVIII).

El caso de Guyana

En Guyana, la duradera colaboración del FPP con los Wapichan ha permitido que la comunidad trace mapas completos de sus tierras y elabore un plan para la utilización y gestión sostenible de su territorio(XIX).

Actualmente los Wapichan están interviniendo en conversaciones oficiales con el Gobierno guyanés con el fin de conseguir títulos legales que cubran su territorio colectivo y crear un extenso bosque conservado por la comunidad en un bosque maduro ubicado en la cuenca del Alto Essequibo, utilizando el marco legislativo que proporciona la Ley Amerindia de 2006(XX).

Dado que las negociaciones de los títulos para los Wapichan están sin resolver, la Zona de Conservación de Propiedad Comunitaria Konashen (COCA), perteneciente al pueblo amerindio Wai Wai, es un ejemplo de zona protegida amerindia ya en existencia(XXI).

No obstante, se pueden aprender lecciones importantes de la formación y la gestión de la COCA Konashen. Los Wai Wai se han quejado de las reglas que rigen la gestión de la COCA porque fueron creadas por ONG de conservación externas sin procesos eficaces y culturalmente apropiados para obtener su consentimiento libre, previo e informado (CLPI) para el régimen de gestión de la zona protegida(XXII).

Brasil

El primer territorio indígena de Brasil es el Parque Indígena Xingu (Xingu), designado parque nacional en 1961(XXIII) antes de cambiarle el título por el de parque indígena. En Xingu viven catorce pueblos indígenas, entre ellos los Kayapo. Unos análisis científicos del grado de deforestación de las diferentes zonas de la Amazonia brasileña han revelado que en el Parque Nacional Xingu se ha inhibido con especial eficacia la deforestación y que en general en las tierras indígenas es donde se ha prevenido la deforestación con más eficacia(XXIV). En los años 90 los pueblos indígenas de Xingu crearon la Asociación de la Tierra Indígena Xingu (ATIX) para que les representara en los debates con el Gobierno como parte de un movimiento hacia una mayor autonomía.

Hoy en día los grupos indígenas están trabajando juntos y tratando de superar las diferencias mediante la creación de un plan de gestión territorial consensuado para su futura supervivencia cultural y económica y la protección del medio ambiente de sus territorios.

A pesar de los aspectos positivos de este precedente, un indicador de las graves deficiencias en las leyes de Brasil y su aplicación es la represa de Belo Monte que, una vez terminada, tendrá amplias repercusiones en el Parque Nacional Xingu y sus pueblos.

El conflicto por la represa ha llevado al asesinato de varios activistas(XXV). Si bien la Constitución reconoce oficialmente los derechos de los pueblos indígenas a utilizar y poseer sus tierras, el Estado sigue siendo el propietario; la única salvaguardia frente a las incursiones es un derecho precariamente aplicado(XXVI) a ser consultados, lo que no es suficiente para cumplir el requisito de obtener el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) que exige el derecho internacional de derechos humanos.

Las alarmantes actitudes de los colonialistas hacia los pueblos indígenas siguen formando parte del marco jurídico brasileño, en el que el Estatuto del Indígena de 1973, que sigue en vigor, describe a los pueblos indígenas como "menores" que son "relativamente incapaces" de ejercer sus derechos.

Imagen de satélite de las tierras Kayapó y la mayor parte del Parque Indígena Xingu (al sur) en la que se aprecian columnas de humo de la quema de restos de bosque primario fuera de los territorios indígenas. Las zonas en verde oscuro son tierras indígenas y las zonas en marrón claro son ranchos y tierra agrícola.

Imagen de satélite de las tierras Kayapó y la mayor parte del Parque Indígena Xingu (al sur) en la que se aprecian columnas de humo de la quema de restos de bosque primario fuera de los territorios indígenas. Las zonas en verde oscuro son tierras indígenas y las zonas en marrón claro son ranchos y tierra agrícola.

Un reto al que se enfrentan muchos pueblos indígenas es la exclusión que experimentan en la práctica mientras se tramita su reclamación de tierras; exclusión que puede comprometer fatalmente la supervivencia de su cultura sea cual sea el resultado de la reclamación de tierras.

Canadá

En Canadá hay un gran número de reclamaciones de tierras por parte de las Primeras Naciones sin resolver, algunas de las cuales se refieren a tierras a las que se designó la condición de parque nacional sin su consentimiento.

A pesar de este hecho, algunas Primeras Naciones han sido capaces de negociar con éxito acuerdos que disponen que puedan seguir utilizando los parques, viajando por ellos y refugiándose dentro de ellos, para practicar sus medios de vida y sus actividades culturales, por medio de acuerdos provisionales de gestión firmados con el Estado.

Un ejemplo de estos acuerdos es la Reserva del Parque Nacional Nahanni (NNPR por sus siglas en inglés) de los Territorios del Noroeste de Canadá (establecido en 1976), que es el territorio tradicional de la Primera Nación Dehcho.

Otro es la Reserva del Parque Nacional Thaidene Nëné (TNNPR), que está previsto establecer en breve tras los acuerdos alcanzados entre la Primera Nación Łutsël K'e Dene (ŁKDFN), la Nación Métis de los Territorios del Noroeste (NTMN) y Parques Canadá.

Una ventaja clave para la ŁKDFN es que han sido capaces de crear un fondo fiduciario de 30 millones de CAD para apoyar la capacitación de las comunidades y la supervisión de los parques por su parte, y para el desarrollo del ecoturismo(XXVII), que presumiblemente ha mejorado mucho el poder de negociación de la ŁKDFN en su actual relación con Parques Canadá y el Gobierno federal.

Modelos tratados

En términos generales, los modelos tratados aquí se pueden dividir en dos tipos: 1) propiedad comunitaria más un acuerdo de gestión conjunta y 2) propiedad y gestión comunitarias reguladas por la legislación nacional. El análisis completo de estos ejemplos está fuera del alcance de este artículo, pero se pueden extraer algunas lecciones generales.

En primer lugar, un acuerdo de gestión conjunta puede derivar muy fácilmente en una situación en la que la comunidad sea la propietaria, pero tenga que renunciar a su libre determinación. Inclinar la balanza del poder a favor de la comunidad exige un gran esfuerzo para derribar las barreras que impiden el ejercicio efectivo de la libre determinación por parte de la comunidad. Ninguno de los ejemplos esbozados aquí lo han logrado, con la posible excepción de la Reserva del Parque Nacional Thaidene Nëné.

En teoría la propiedad regulada suena mejor, ya que deja tanto la propiedad como la gestión en manos de la comunidad, pero puede que las reglas y reglamentos impuestos sigan haciendo que la libre determinación sea ilusoria, como en el ejemplo de la COCA Konashen de Guyana. Eso no significa que haya que eliminar completamente la regulación del Estado; el ejemplo de Tanzania ilustra cómo la regulación estatal puede incluir salvaguardas para hacer frente a la discriminación de las mujeres, como en este ejemplo(XXVIII).

Bien mediante un acuerdo de gestión conjunta o mediante un acuerdo de gestión comunitaria regulada, las reglas o reglamentos de gestión deberían:

  1. ser lo menos restrictivos posible;
  2. maximizar el margen de las comunidades para establecer reglas propias que estén culturalmente enraizadas y que se adapten a la pluralidad jurídica que conlleva la presencia de leyes consuetudinarias;
  3. ser elaborados con la participación significativa y el CLPI de las comunidades afectadas;
  4. abordar cuestiones de discriminación individual, p. ej. la discriminación de las mujeres.

Ninguno de estos ejemplos es perfecto, pero sí que demuestran que una ruta hacia una conservación más basada en los derechos es una alternativa realista y preferible porque implica una biodiversidad y una supervivencia cultural que se sostienen mutuamente.

Notas

(I) Según la definición de "área silvestre" de la sección 2 c).

(II) Niimíipu y Absaroka son los nombres que se dan a sí mismos los pueblos Nez Perce y Crow respectivamente.

(III) Caso comunidad indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay, Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), sentencia de 24 de agosto de 2010. Corte IDH, Caso pueblos Kaliña y Lokono vs. Surinam.

Sentencia de 25 de noviembre de 2015, serie C Nº 214. CADHP, Centro para el Desarrollo de los Derechos de las Minorías y Grupo Internacional de Derechos de las Minorías (en nombre del Consejo de Bienestar Endorois) vs. Kenia, comunicación 276/2003, 2010, serie C Nº 309; CADHP, Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos vs.

República de Kenia, sentencia de 26 de mayo de 2017, solicitud Nº 006/2012, en lo sucesivo denominado caso CADHP (Ogiek vs. Kenia). Este asunto también ha sido tratado por diversos órganos de tratados de las Naciones Unidas, por ejemplo, en las Observaciones finales del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial: Botsuana. 23/08/2002. Doc. ONU A/57/18, Párr. 292-314; Etiopía. 20/06/2007. Doc. ONU CERD/C/ETH/CO/15, Párr. 22; Sri Lanka. 14/09/2001. Doc. ONU A/56/18, Párr. 321-342; Namibia. 19/08/2008. Doc. ONU CERD/C/NAM/CO/1; Botsuana. 4/04/2006. Doc. ONU CERD/C/BWA/CO/16, Párr. 12; Congo. 23/03/2009. Doc. ONU CERD/C/COG/CO/9, Párr. 13; así como por el Comité de Derechos Humanos, véase el ejemplo de las Observaciones finales del Comité de Derechos Humanos: Australia 28/07/2000. Doc. ONU CCPR/CO/69/AUS, Párr. 10 y 11. El asunto ha sido tratado extensamente hace poco en el Informe de la Relatora Especial del Consejo de Derechos Humanos sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, en relación con los pueblos indígenas y la conservación del 29 de julio de 2016, Doc. ONU A/71/229.

(IV) El tratado internacional que constituye la piedra angular mundial del derecho ambiental, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), a través de sus artículos [especialmente los artículos 8 j) y 10 c) y las decisiones de las reuniones regulares de su "Conferencia de las Partes" (COP)], reconoce la valiosa contribución de las formas de vida de los pueblos indígenas y las comunidades locales a la conservación, y exige a los Estados parte que protejan e integren los derechos y las formas de vida de los pueblos indígenas y las comunidades locales en las medidas de conservación de la diversidad biológica. Véase, entre otros, el párrafo 22 de la decisión VII/28 sobre áreas protegidas tomada en la COP7 (2004) y los párrafos 31 y 32 c) de la decisión X/31 sobre áreas protegidas tomada en la COP10 (2010).

(V) CADHP (Ogiek vs. Kenia), Párr. 188.

(VI) Ibidem, 189.

(VII) Véase, por ejemplo, la siguiente investigación: Chhatre, A. y Agrawal, A. Trade-offs and synergies between carbon storage and livelihood benefits from forest commons. PNAS. 2009, vol. 106, Nº 42, pág.17667-17670; Nelson A. y Chomitz, K. M. Effectiveness of Strict vs. Multiple Use Protected Areas in Reducing Tropical Forest Fires: A Global Analysis Using Matching Methods. PLoS ONE, 2011, 6(8): e22722. DOI: 10.1371/journal.pone.0022722; Porter-Bolland et al. Community managed forests and forest protected areas: An assessment of their conservation effectiveness across the tropics. Forest Ecology and Management, Forest Ecol. Manage., 2011, DOI: 10.1016/j.foreco.2011.05.034; y Seymour, F., La Vina, T. y Hite, K. Evidence linking community-level tenure and forest condition: An annotated bibliography. Climate and Land Use Alliance (CLUA), 2014.

(VIII) Es importante tener en cuenta que esto solo es un resumen de esos diversos modelos que tiene el fin de dar una idea de los tipos de modelos que se han probado y las lecciones que se pueden sacar de esos casos.

No se ha reflejado ni la experiencia ni las percepciones de las comunidades en cuestión ya que sería necesario evaluar plenamente el éxito de tales modelos.

(IX) Tras haber sido expulsados en los años 50, los aborígenes pudieron volver a sus tierras gracias a la Ley de la Tierra y Santuario de la Península de Cobourg de 1981. Carter, Jennifer. "Thinking Outside the Framework: Equitable Research Partnerships for Environmental Research in Australia". The Geographical Journal, marzo de 2008, 174(1), Pág. 63, 66. Ministerio de Medio Ambiente y Energía del Gobierno australiano. Cobourg Peninsula and Indigenous Australians: <http://www.environment.gov.au/water/wetlands/coburg-peninsula-indigenou…; (consultado el 13 de junio de 2017).

(X) Toni Bauman, Chris Haynes y Gabrielle Lauder. Pathways to the co-management of protected areas and native title in Australia. AIATSIS Research Discussion Paper, mayo de 2013, número 32, Pág. 23.

(XI) Dekoninck, Vanessa. "Deconstructing the stakeholder: A case study from Garig Gunak Barlu National Park, Australia". International Journal of Biodiversity Science and Management, 2007, 3(2), Pág. 77: < http://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/17451590709618164&gt; (consultado el 17 de julio de 2017).

(XII) Ibidem, 101.

(XIII) Alden Wily, Liz. Rights to Resources in Crisis: Reviewing the Fate of Customary Tenure in Africa. Five Briefs. 2012, 61-62.

(XIV) Alden Wily, Liz. "The Fate of Res Communis in Africa: Unfinished Business", en Kameri Obote P. y Collins Odote (eds.). The Gallant Academic: Essays in Honour of Professor Okoth-Ogendo. University of Nairobi Press, próximamente en 2017, 111.

(XV) Ibidem, 113.

(XVI) Ministerio de Recursos Naturales y Turismo. Participatory Forest Management in Tanzania: Facts and Figures. 2012, 3-4. Las reservas forestales gestionadas por comunidades han sumado 2,3 millones de hectáreas al sector de las zonas protegidas de Tanzania (Alden Wily, Liz. "The Fate of Res Communis in Africa: Unfinished Business", 2017, Pág. 113); Blomley, Tom. Lessons Learned from Community Forestry in Africa and their Relevance for REDD+. 2013, 6.

(XVII) Alden Wily, Liz. "The Fate of Res Communis in Africa: Unfinished Business". 2017, 114.

(XVIII) Alden Wily, Liz. "The Fate of Res Communis in Africa: Unfinished Business". 2017, 114; Alden Wily, Liz. Rights to Resources in Crisis: Reviewing the Fate of Customary Tenure in Africa. Five Briefs. 2012, 60.

(XIX) Forest Peoples Programme. Información de prensa: El pueblo Wapichan en Guyana comparte su propuesta comunitaria para salvar los bosques tropicales en sus tierras tradicionales. 7 de febrero de 2012: http://www.forestpeoples.org/sites/fpp/files/news/2012/02/Final_EmbargoedWapichanpressrelease_Spa_MIG_30Jan_3.pdf(consultado el 5 de mayo de 2017).

(XX) Cymraeg isod. "Government of Guyana to open land-rights talks with Wapichan thanks to Welsh support". Size of Wales, 2016: http://sizeofwales.tumblr.com/post/142629322842/government-of-guyana-to-open-land-rights-talks (consultado el 5 de mayo de 2017).

(XXI) "Amerindian Tribes of Guyana". Guyana Chronicle, 17 de septiembre de 2010: https://guyanachronicle.com/2010/09/17/amerindian-tribes-of-guyana (consultado el 13 de julio de 2017). La Ley Amerindia de 2006 (sección 58 1]) prevé el establecimiento de zonas protegidas amerindias.

(XXII) Comunicación personal, Dr. Tom Griffiths, coordinador del Programa de Financiación Responsable del Forest Peoples Programme (ONG); información proporcionada durante conversaciones con personas del pueblo Wai Wai de Guyana.

(XXIII) Pueblos y comunidades que residen en el Territorio Indígena Xingu junto con las asociaciones siguientes: Associação Terra Indígena Xingu (ATIX), Instituto de Pesquisa Etnoambiental do Xingu (IPEAX), Instituto Socioambiental (ISA) y Coordenação Regional do Xingu (FUNAI). Plano de Gestão de Território Indígena do Xingu. 2017 (aún sin publicar), 8.

(XXIV) Soares-Filho, B. et al. "Role of Brazilian Amazon protected areas in climate change mitigation". Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 2010, 107(24), Pág. 10821 y 10822. Véase la imagen 1.

(XXV) Anderson, Jon Lee. "Murder in the Amazon". The New Yorker, 15 de junio de 2011: http://www.newyorker.com/news/news-desk/murder-in-the-amazon (consultado el 13 de julio de 2017).

(XXVI) Santana dos Santos, Carmen. Broken Promises – Bleak Future; Are indigenous peoples and the Amazon paying the price for the world's appetite for natural resources? Sociedad por los Pueblos Amenazados, 4: http://assets.gfbv.ch/downloads/endfassung_englisch.pdf(consultado el 13 de julio de 2017); Brazil's Belo Monte Dam: Sacrificing the Amazon and its Peoples for Dirty Energy. Amazon Watch: http://amazonwatch.org/work/belo-monte-dam(consultado el 13 de julio de 2017).

(XXVII) Alberts, Sheldon. Protecting the "Land of the Ancestors". Pew Trusts, 21 de noviembre de 2014.

(XXVIII) Cuando un consejo integrado por aldeanos que gestiona la tierra de la comunidad aplique el derecho consuetudinario, habrá de hacerlo conforme a las leyes escritas de la tierra y sin discriminar a ningún grupo, incluidas las mujeres. Asimismo, se supone que las esposas son copropietarias de las tierras (Ley de la Tierra de 1999 [Nº 4 de 1999), s.161), y deben dar su consentimiento para cualquier transferencia de tierra, lo cual garantiza una mayor protección de los derechos territoriales de las mujeres (tal como expone Liz Alden Wily en The Fate of Res Communis in Africa: Unfinished Business, 2017, 113-114). Además, en la Ley de la Tierra de 1999 a las mujeres se les conceden explícitamente los mismos derechos de posesión de tierra que a los hombres [como indica G. Sundet en The 1999 Land Act and Village Land Act- A technical analysis of the practical implications of the act (borrador de trabajo). FAO: 2005].

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*La cita del título proviene de una declaración de un miembro de la comunidad Ogiek del Monte Elgon, y en vez de ser atribuida individualmente debería ser interpretada como manifestación del consenso cultural que en el pueblo indígena Ogiek del Monte Elgon.

** Tom Lomax es abogado y coordinador del Programa de Derechos Humanos y Legales del Forest Peoples Programme o FPP (Programa para los Pueblos de los Bosques), y Atenea Dilke además de ser abogada y asesora independiente fue pasante en el FPP.

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Fuente: Forest Peoples Programme: http://www.forestpeoples.org/es/rights-based-conservation/articulo-de-noticias/2017/es-nuestra-forma-de-vivir-la-que-conserva


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